jueves, 3 de septiembre de 2015

SI TE DEJA TU PAREJA ¡QUE HACER !

¿Qué es el Noviazgo?

De manera convencional, el noviazgo es una relación transitoria entre un hombre y una mujer, la cual brinda la oportunidad de conocerse más afondo para decidir en un determinado momento pasar a la siguiente fase que es el matrimonio.

El noviazgo consta de cinco etapas que son:

1. Atracción: que puede ser física, emocional o ambas.
2. Incertidumbre: es cuando se presenta la duda de si la pareja elegida es la adecuada.
3. Exclusividad: permite salir solo con una persona y dar y recibir de ella y para ella.
4. Intimidad: ambos se entregan a la relación, se sueltan y comienzan a mostrar sus aspectos positivos y negativos.
5. Compromiso: la relación se torna más profunda y existe la convicción de que se está con la persona correcta para una relación más formal como lo es el matrimonio.

Cuando se rompe un noviazgo?

EL PROBLEMA

“Pensé que había encontrado al hombre de mis sueños y que estaría con él toda mi vida. Pero después de dos meses de salir juntos, tuve que romper con él. No podía creer que algo que había empezado tan bien, pudiera acabarse tan de golpe.” (Ana)

“Éramos como dos gotas de agua, ¡nos parecíamos en todo! Podía imaginarme casada con él. Pero a medida que fue pasando el tiempo, empecé a ver que no nos parecíamos en nada. Cuando me di cuenta de que seguir juntos era un error, rompí con él.” (Elena)

Si has pasado por una experiencia similar, este artículo puede ayudarte.

LO QUE DEBES SABER

Cuando se termina un noviazgo, los dos sufren. “Me sentía fatal —comenta Sara, que cortó con su novio después de seis meses—. De repente, alguien que era parte de mi vida y de mi futuro había desaparecido. Cuando escuchaba “nuestras” canciones, me acordaba de lo mucho que disfrutábamos juntos. O si iba a alguno de nuestros lugares favoritos, me dolía que no estuviera conmigo. Me sentía así de mal, aunque había sido yo la que rompió con él.”

Aunque duela, romper tal vez sea para bien. Elena dice: “Por supuesto, no quieres lastimarlo. Pero a la vez sabes que los dosacabarán sufriendo si continúas un noviazgo que no funciona”. Sara opina lo mismo. Dice: “Si no eres feliz con él mientras son novios, tampoco lo serás cuando te cases con él. Así que terminar el noviazgo es lo más conveniente”.

Romper con alguien no te hace mala persona. El propósito del noviazgo es llegar a una decisión, no necesariamente al matrimonio. Si cualquiera de los dos tiene serias dudas, es probable que lo mejor sea terminar ahí. En ese caso, recuerda que el que la relación haya fracasado no significa que tú seas un fracaso. ¡Sigue adelante con tu vida!

LO QUE PUEDES HACER

Acepta que te duele. “No perdí simplemente a un amigo, perdí a mi mejor amigo”, confiesa Elena. Siendo francos, cuando terminas con alguien tan querido, es normal pasar por un período de angustia y dolor. Un joven llamado Adam lo expresa así: “Has perdido a alguien, y eso siempre duele, por más que sepas que ha sido para bien”. Quizás te sientas tan angustiado como el rey David cuando escribió: “Noche tras noche lloro tanto que inundo de lágrimas mi almohada” (Salmo 6:6, Dios habla hoy [DHH]). A veces, la manera de superar el dolor es sufrirlo, no evitarlo. Reconocer lo que sientes es el primer paso para recuperarte. (Principio bíblico: Salmo 4:4.)

Rodéate de gente que te quiera. Tal vez prefieras estar solo. “Al principio, no quería ver a nadie —admite Ana, mencionada antes—. Necesitaba tiempo para recuperarme, poner en orden mis ideas y entender lo que había pasado.” Pero con el tiempo, Ana se dio cuenta de que estar con buenos amigos la animaba. “Ahora tengo la mente más clara y ya no me duele tanto haber roto con mi novio”, concluye.(Principio bíblico: Proverbios 17:17.)

Aprende de la experiencia. Quizás hayas visto que aún tienes que madurar. Piensa también en si hay algo que harías diferente en una próxima relación. Una joven llamada Marcia dice: “Después que pasó un tiempo, pude ver las cosas más claras. Pero solo lo conseguí cuando pude pensar con la cabeza y no con el corazón”. Adam opina igual: “Me tomó un año recuperarme. Pero aprender de aquella experiencia me tomó aún más tiempo. Me sirvió para conocerme mejor. Además, aprendí mucho sobre las mujeres y sobre las relaciones personales. Poco a poco me he ido sintiendo mejor”.

Pídele ayuda a Dios. La Biblia dice que Dios “sana a los que tienen roto el corazón, y les venda las heridas” (Salmo 147:3, DHH). Es verdad que Jehová no es un casamentero, pero tampoco separa a la gente. Él quiere que seamos felices; por eso, desahógate con él, te hará bien. (Principio bíblico: 1 Pedro 5:7.)


TEXTOS CLAVE



“Si se enojan, [...] en la quietud del descanso nocturno examínense el corazón.” (Salmo 4:4, Nueva Versión Internacional.)


“Un amigo [...,] en tiempos de angustia es como un hermano.” (Proverbios 17:17, DHH.)


“Dejen todas sus preocupaciones a Dios, porque él se interesa por ustedes.” (1 Pedro 5:7, DHH, 1994.)


“LAS HERIDAS SANAN”

“Cuando mi novio cortó conmigo, pensé que era mi culpa; estaba confundida, me sentía sola y pensé que nadie me querría. Tener el corazón roto es una de las cosas más difíciles de superar. Pero si Dios nos hizo con la capacidad de amar, no es para que suframos. Además, nos hizo con la capacidad de recuperarnos si una relación no funciona. Así como enamorarse de alguien toma su tiempo, recuperarse cuando se rompe el noviazgo también toma tiempo. Pero se puede. Las heridas sanan.”—Marcia.

martes, 1 de septiembre de 2015

la tecnología y usted?



¿quién controla a quién?

Jenni se ha enviciado con un juego electrónico. Ella dice: “Juego ocho horas al día. Creo que tengo un verdadero problema”.

Dennis intentó vivir sin celular ni Internet siete días, pero no aguantó ni dos.

No crea que Jenni y Dennis son adolescentes. Dennis tiene 49 años, y Jenni tiene 40 y es madre de cuatro hijos.

¿CREE usted que dependemos de la tecnología?

Muchos dirían que sí, y no les falta razón. 
Los dispositivos electrónicos se han hecho imprescindibles en el trabajo y en la vida social. Por otra parte, la gente los utiliza cada vez más para entretenerse.


Sin embargo, a muchas personas les pasa lo mismo que a Jenni y a Dennis: dependen demasiado de la tecnología. Por ejemplo, Nicole, de 20 años, confiesa: “Odio admitirlo, pero mi teléfono y yo somos amigos inseparables. Siempre lo tengo cerca. Me vuelvo loca si no tengo señal y no puedo pasar ni media hora sin leer mis mensajes. Es un poco absurdo, lo reconozco”.


Hay quienes se despiertan para revisar si tienen mensajes o avisos y hasta sufren síndrome de abstinencia cuando se les separa de su “amigo digital”. Algunos expertos afirman que estas personas son “tecnoadictas”, es decir, han desarrollado una fuerte dependencia a Internet, a su teléfono o a la tecnología en general. Otros prefieren no hablar de adicción, sino de un comportamiento problemático, compulsivo u obsesivo.


Sea cual sea la etiqueta que se le ponga, está claro que el uso excesivo de la tecnología puede traer problemas. Por ejemplo, pudiera separar a los miembros de una familia. Una chica de 20 años se lamenta: “Mi padre no se entera de nada de lo que pasa en mi vida porque está todo el día con el teléfono escribiendo correos y mandando mensajes, incluso cuando habla conmigo. Seguro que me quiere, pero no lo parece”.

La desintoxicación

En lugares como China, Corea del Sur, Estados Unidos y el Reino Unido existen centros de “desintoxicación” para rehabilitar a la gente enganchada a la tecnología. Allí se les impide el acceso a Internet y se les priva de sus teléfonos y tabletas durante varios días. Brett, un joven que ingresó en uno de estos centros voluntariamente, dice que pasaba hasta dieciséis horas al día jugando en Internet. Él admite: “Para mí, jugar era como drogarme”. Cuando Brett entró en el centro, ya había perdido su trabajo, sus amigos y su dignidad. ¿Qué se puede hacer para no acabar así?


EVALÚE EL USO QUE DA A LA TECNOLOGÍA. 
Para determinar el efecto que la tecnología tiene en su vida, pregúntese lo siguiente: 


¿Me pongo nervioso o de mal humor si no tengo acceso a Internet o no puedo usar mi teléfono? 


¿Puedo desconectarme cuando yo quiera? 


¿Me levanto de noche tan solo para revisar mis mensajes? 


¿Estoy más pendiente de mi celular que de mi familia? ¿Respondería mi familia igual que yo a esta pregunta? 


Si por culpa de la tecnología usted está descuidando “las cosas más importantes” de la vida, como su familia y sus responsabilidades, entonces es hora de cambiar (Filipenses 1:10). 

¿Cómo?

PÓNGASE LÍMITES RAZONABLES. 
Lo bueno, si poco, dos veces bueno. Así que, tanto si utiliza la tecnología para trabajar como para entretenerse, póngase un tiempo límite y cúmplalo.

Sugerencia: ¿Por qué no pide la ayuda de un familiar o un amigo? La Biblia dice: “Mejores son dos que uno [...]. Pues si uno de ellos cae, el otro puede levantar a su socio” (Eclesiastés 4:9, 10).

No permita que la fascinación se convierta en obsesión

En el futuro, la información se transmitirá y recibirá con más facilidad y rapidez aún, por lo que podemos esperar que el número de personas enganchadas a la tecnología siga aumentando. Pero usted no permita que la fascinación se convierta en obsesión. Aproveche bien el tiempo, y no lo pierda con la tecnología (Efesios 5:16).

 

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