viernes, 30 de octubre de 2015

Ansiedad por la economía


La crisis económica y las dificultades de todo tipo que ella conlleva en las familias puede ser tanto un detonante como un agravante de algunas enfermedades o dolencias mentales, entre las que podríamos destacar la ansiedad y la depresión, muy relacionadas entre si.

Hay un gran desconocimiento y miedo ante las dolencias mentales entre el público en general, probablemente procedente del miedo atávico del hombre a perder su cordura. El mejor antídoto al miedo no es la ignorancia o el mirar hacia otro lado, es aprender qué son y cuál es su tratamiento. En el fondo, son una enfermedad más. Tiene que diagnosticarse y tratarse, y tiene cura en la gran mayoría de casos.

La ansiedad no es una enfermedad que deba trivializarse. Es un sufrimiento mental que tiene bases químicas, físicas y ambientales. No es un síntoma de debilidad o tibieza de carácter, como muchos creen, es un desequilibrio físico y mental que debe tratarse, o se corre en riesgo de que desemboque en enfermedades más graves, como podría ser la depresión mayor.
Ansiedad por la economía

“Cuando en nuestro país se disparó la inflación, había pocos alimentos y eran muy caros —cuenta Paul, quien está casado y es padre de dos hijos—. Muchas veces, después de pasarnos horas haciendo fila para comprar, llegaba nuestro turno y ya no quedaba nada. Las personas estaban en los huesos y se desmayaban de hambre en plena calle. Los precios de los productos básicos subieron rápidamente y llegaron a costar millones en la moneda local, luego, miles de millones; hasta que el dinero no valía nada. Perdí todo lo que tenía en el banco, y mis ahorros para el seguro y la pensión.”

Paul sabía que para que su familia sobreviviera, tenía que tomar medidas prácticas (Proverbios 3:21). “Era electricista profesional —cuenta él—. Pero estaba dispuesto a aceptar cualquier trabajo, aunque ganara mucho menos de lo normal. Algunos clientes me pagaban con alimentos o cosas para la casa. Si me daban cuatro jabones, por ejemplo, me quedaba con un par y vendía los otros dos. Poco a poco, conseguí 40 pollitos y los crié. Cuando crecieron, los vendí y compré otros 300. Después, hice un trueque: cambié 50 pollos por dos sacos de 50 kilos (110 libras) de harina de maíz. Aquellos dos sacos me permitieron alimentar a mi familia y a otras más durante bastante tiempo.”

Paul también sabía que lo más sensato que uno puede hacer es confiar en Dios. Cuando le obedecemos, Dios nos ayuda. En cuanto a conseguir lo que necesitamos para vivir, Jesucristo dijo que no debemos angustiarnos. Él nos aseguró: “El Padre de ustedes sabe que ustedes necesitan estas cosas” (Lucas 12:29-31).

Por desgracia, el mayor enemigo de Dios, Satanás, ha logrado que casi todo el mundo piense que lo más importante en la vida son las cosas materiales. Las personas se desesperan por satisfacer sus necesidades, reales o imaginarias, y se desviven por conseguir cosas que en realidad no necesitan. Muchos incluso se cargan de deudas y aprenden por las malas que “el que toma prestado es siervo del hombre que hace el préstamo” (Proverbios 22:7).

Algunos toman malas decisiones. “Muchos conocidos dejaron a sus familias y amigos para irse al extranjero en busca de una ‘mejor vida’ —nos cuenta Paul—. Como algunos estaban en situación ilegal, no consiguieron trabajo. A veces tenían que esconderse de la policía o dormir en la calle. No le dieron a Dios la oportunidad de ayudarles. En cambio, nosotros decidimos afrontar la crisis en familia, todos juntos, con la ayuda de Dios.”

EL CONSEJO DE JESUCRISTO

Paul continúa con su historia: “Jesús dijo: ‘Nunca se inquieten acerca del día siguiente, porque el día siguiente tendrá sus propias inquietudes. Suficiente para cada día es su propia maldad’. Así que a diario le pedía a Dios eso: que nos diera el pan para ese día. Y tal y como dijo Jesús, Dios cumplió su promesa. Claro, no siempre conseguíamos lo que más nos gustaba. En cierta ocasión estaba haciendo fila sin saber qué vendían en la tienda. Cuando llegué, vi que era yogur. Y el yogur no me gusta para nada. Pero era comida, y esa fue nuestra cena. No se imaginan lo agradecido que estoy a Dios de que durante todo ese tiempo mi familia nunca tuvo que irse a dormir con el estómago vacío. *


Dios promete: “De ningún modo te dejaré y de ningún modo te desampararé”. (Hebreos 13:5)

”Ahora estamos mejor económicamente. Gracias a nuestra experiencia, hemos aprendido que el mejor antídoto contra la ansiedad es confiar en Jehová. * Si hacemos su voluntad, él siempre nos ayudará. Hemos experimentado lo ciertas que son las palabras deSalmo 34:8: ‘Gusten y vean que Jehová es bueno; feliz es el hombre [...] que se refugia en él’. Así que ya no nos preocupa tanto volver a sufrir otra crisis económica.

”Lo que los humanos necesitamos para sobrevivir no es ni trabajo ni dinero, es alimento. Por eso, deseamos que llegue el día en que se cumplan estas palabras: ‘Llegará a haber abundancia de grano en la tierra’. Mientras tanto, estaremos contentos de tener comida y ropa. La Biblia también recomienda: ‘Que su modo de vivir esté exento del amor al dinero, y estén contentos con las cosas presentes. Porque él ha dicho: “De ningún modo te dejaré y de ningún modo te desampararé”’. * Esa promesa nos anima mucho.”

Se necesita mucha fe para aceptar la guía de Dios, como hicieron Paul y su familia (Génesis 6:9). Sea que ahora o en el futuro atravesemos problemas económicos, podemos aprender mucho del ejemplo de Paul y de las medidas prácticas que tomó.

¿Pueden salvar su matrimonio?

La crisis que actualmente atraviesa la familia se ve reflejada en los datos estadísticos, que muestran sucreciente fragilidad, según constata el padre John Flynn, asiduo colaborador de la agencia ZENIT.

El matrimonio y la familia son realidades cada vez más frágiles. En el Reino Unido, por ejemplo, las últimas noticias muestran que el número de mujeres que han tenido hijos fuera del matrimonio ha subido un 22 por ciento en los últimos 5 años.

Según un reportaje del 29 de junio publicado por el periódico Daily Mail, en el 2006 nacieron fuera del matrimonio un total de 327.000 niños, 59.000 más que en 2001. En términos de proporción con respecto al total de matrimonios, en el 2006 el 43,7 por ciento de los bebés nacieron de madres no casadas.

El Daily Mail citaba a Patricia Morgan, autora de algunos estudios sobre la familia, que acusaba al sistema fiscal británico de favorecer la maternidad en soltería. “Dos de cada tres bebés nacidos fuera del matrimonio lo fueron de parejas que tenían un ojo puesto en los servicios sociales”, declaró al periódico.


Las familias, discriminadas en el Reino Unido


Sus afirmaciones fueron confirmadas por un antiguo ministro para la reforma del estado del bienestar del Partido Laborista. Sostenía que el sistema de impuestos y ayudas “discrimina de forma brutal” a las familias con los dos padres, informaba el periódico Times, el 14 de junio.

Actualmente, una madre soltera que trabaje 16 horas a la semana, tras las ventajas fiscales, gana un total de 487 libras a la semana, explicaba Field. En contraste, una familia con ambos padres que ganen el salario mínimo tienen que trabajar 116 horas para obtener los mismos ingresos, puesto que el sistema de créditos impositivos no tiene en cuenta al segundo adulto.
Los efectos negativos de tal sistema en las familias se vieron confirmados por los datos publicados a principios de año por la Oficina para las Estadísticas Nacionales británica (ONS). Según un reportaje del 11 de abril en el periódico Independent, el 24 por ciento de los niños en Gran Bretaña vivían sólo con un padre en 2006. Cifra que se puede comparar con el 22 por ciento de 2001.

Según la ONS es más probable que estos niños vivan en casas de alquiler y en hogares “no apropiados”.

El matrimonio, amenazado

El informe de la ONS también mostraba que desde 1971 la proporción de personas que viven en hogares con familias tradicionales, con parejas e hijos dependientes, ha descendido del 52 al 37 por ciento de la población. Además, la proporción de personas que viven en pareja sin hijos ha subido del 19 al 25 por ciento.

Los datos sobre cifras de matrimonio han provocado que los grupos pro familia adviertan ante la grave amenaza que vive esta institución, informaba el periódico Telegraph el 22 de febrero.

Las cifras de la ONS para el 2005 revelaban que el número de personas que eligió casarse descendió en un 10 por ciento, llevando al índice de matrimonios más bajo desde que fueron calculados por primera vez en 1862. En 2005 hubo 244.710 matrimonios en Inglaterra y Gales, por debajo de lo 273.070 de 2004.



¿Pueden salvar su matrimonio?

Los propietarios reconocen que su casa está en malas condiciones, pero han decidido restaurarla.

SI USTED y su pareja quieren rehacer su matrimonio, ¿por dónde pueden empezar? He aquí algunas sugerencias.


1 Tomen una determinación.


Lleguen a un acuerdo. Comprométanse a restaurar la paz en el hogar. Anoten los cambios que piensan hacer. Si ambos se esfuerzan por cumplir con lo pactado, salvar el matrimonio será una labor de equipo (Eclesiastés 4:9, 10).


2 Identifiquen el problema.


¿Por qué se deterioró su matrimonio? Escriban brevemente lo que hace falta en su relación o lo que desearían que cambiara (Efesios 4:22-24). Tenga presente que lo que usted y su cónyuge anoten quizás no sea lo mismo.


3 Fíjense una meta.


¿Cómo querrían que estuviera su matrimonio de aquí a seis meses? ¿Qué mejoras concretas les gustaría ver? Pongan su respuesta por escrito. Al tener una idea clara de lo que se necesita en el matrimonio, les será más fácil alcanzar su meta (1 Corintios 9:26).


4 Apliquen los consejos de la Biblia.


Una vez que hayan identificado el problema y establecido los cambios que les gustaría hacer, vayan a la Palabra de Dios en busca de consejo. Sus principios son eternos y muy prácticos (Isaías 48:17;2 Timoteo 3:17). Por ejemplo, la Biblia nos anima a perdonarnos unos a otros cuando dice: “Es hermosura de su parte pasar por alto la transgresión” (Proverbios 19:11; Efesios 4:32).

Aunque al principio les parezca que no logran mucho, no se den por vencidos. El libro The Case for Marriage presenta los animadores resultados de cierto estudio diciendo: “Por sorprendente que parezca, el 86% de los matrimonios desdichados que deciden permanecer juntos descubren que cinco años después su relación es más feliz”. Hasta las parejas que se autocalificaron de muy infelices notaron una considerable mejoría.

Puede que ustedes también vean una mejoría en su relación. Los editores de esta revista —los testigos de Jehová— han encontrado en la Biblia una serie de principios prácticos para los casados. Muchos matrimonios se llevan mejor cuando son bondadosos, compasivos y se perdonan liberalmente. No pocas parejas han visto el valor de que la mujer manifieste un “espíritu quieto y apacible” y que el hombre “no se encoleric[e] amargamente” con su esposa (1 Pedro 3:4;Colosenses 3:19).

 

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